Nada de malo

Alrededor de tu encanto,
cartucho de “pescao” frito,
se desarrolla ese rito
en el que yo me atraganto.
Ante el olor de tu manto
de pringue en papel de estraza
va mi mano y se desplaza
entre adobos y croquetas
y esa pescada coqueta
con un choco por coraza.

Cofrademente bien puesto,
cual montaje de priostía,
te muestras con alegría
sobre tu cartucho abierto.
¡Qué bien encaja tu aspecto
con la Casa de Hermandad!
Llenas de afectividad
a la charla capillita
que, entre tinto y cervecita
dan cuentas de tu bondad.

Yo no creo que malo sea
compartir un “pescao” frito
y con un tinto fresquito
brindar con quien te rodea.
Pues ya pasó en Galilea
en una mesa “cuadrá”:
Como usted recordará,
Jesús con los pescadores
comieron, porque eran pobres,
“pescao” frito y “regañás”.