Noventa lustros


Noventa lustros llenando
de Dios la calle Castilla
donde sembró su semilla
y su fruto fue quedando.
Noventa lustros soñando
con carey que se quebranta
entre lirios que levantan
un Viernes, a un Nazareno,
de perfil bello y sereno
que va anudando gargantas.

Noventa lustros rezados
en Antífonas de Adviento
poniendo siempre el acento
en Nacimiento esperado.
Noventa lustros al lado
de su dolor y su gozo.
De su Nombre, como un pozo:
redondo y lleno de vida,
donde curar las heridas
y aliviarnos el sollozo.

Noventa lustros de orilla
y envites de agua de un río
que se rindió al desafío
de unir Triana y Sevilla.
Noventa lustros que brillan
en historia de esplendor.
Noventa lustros de amor
a una herencia recibida.
Noventa lustros de vida
de la Hermandad de La O.