Mediodía


El sol se alía con las calles,
y al llegar el mediodía
le pone a la cofradía
colores en sus detalles.
Ésta parece el entalle
de un natural de Maestranza.
Mientras, el exilio alcanza
posiciones en portales
que, ya no son de corrales,
pero la memoria alcanza.

Entre un gentío de colores
la oscura fila va abriendo
ese mar de sentimientos
lleno de viejos sabores.
Huele a cera junto a flores
y fogones de tabernas
que, alimentan la fraterna
reunión de antiguos vecinos
que entre lo humano y divino,
vuelven a su cuna eterna.

Y donde fueron criados
su Salud van a buscar,
para volver a encontrar
otro Miércoles soñado.
Viven juntos, y a su lado,
la intensidad del momento
que les produce el reencuentro
con su barrio y sus raíces…
Allí cierran cicatrices
desde un Refugio, hacia adentro.