Soñando Ramos


Abrir podrá mi mente la distancia
y entre la blanca cera, ver su Cara,
cuando pose la tarde, su luz clara,
sobre recuerdos tiernos de la infancia.

Recuerdos de Domingo, la prestancia,
de palio que una mano me enseñara,
cogiendo la mía, la acariciara,
al ver aproximarse su elegancia.

Podrá la noche oscura, ver la Estrella
que convierte penumbras en mañanas
en almas que el tiempo dejó huella.

Podrá mi corazón, ser la diana,
donde clave su llanto la más bella
Mocita que naciera por Triana.