Encuentro de octubre


Estabas con tus vecinas
que, en camilla sin brasero
y fotos en terciopelo,
hablaban de medicinas.
También, de la naftalina,
que traía el que se había ido…
Yo entré, y crucé contigo
una Salve entrecortada,
no sé, ni si terminada,
y me alimenté en tu trigo.

Estabas metida en fiesta,
y en el centro de tu alcoba
te bastabas por ti sola
para manar agua fresca.
Regabas, las flores prestas
que a tus plantas te adornaban.
Seguro que marchitaban
si a tu lado no estuviesen
empapándose en la suerte
de tu caída mirada.

En tu puerta se añoraban
carros, y olía a taberna,
y dentro, tu imagen tierna
una bienvenida daba.
Y el que buscándote entraba,
al ver tu mirada gacha,
te contemplaba Sin Mancha
ni pecado Concebida.
Sabor llevé en mi partida,
por donde Feria se ensancha.