Un río de dudas


Por mi vida pasa un río
que me la llena de flores,
pero me tiene partío
el fondo de mi sentío
entre dos locos amores.

Uno es cuna recordada;
suelo de primeros pasos.
El otro, luz hechizada
que, en su Torre es derramada
cada tarde en el ocaso.

Uno es el compás que pone
latidos al corazón.
El otro, siempre dispone,
de este pobre cicerone
para un íntimo pregón.

Uno huele a Luz de Adviento
y lirios para una tarde.
El otro, a azahar abierto
que, en la noche va cubierto
por un Silencio de Madre.

Dos amores que iluminan
mi vida entre dos orillas.
Por eso, mi alma no atina,
si le pido que decida
entre Triana y Sevilla.