Testigo


Viste llegar aquel día,
envuelto en suaves telares,
al que quita los pesares
a todo el que en Él confía.
Y viste el odio que ardía
en confusos ideales,
que violentaban portales
para derramar su ira
en la belleza tranquila
de devoción en altares.

Viste el agua desbordada
de un río buscando sales,
castigando tus pilares
de miserias derramadas.
Y viste la fe ofrendada
que un cortejo desafiante
emprendió sobre un flotante
Puente de Barcas trianero,
en la noche, bajo un cielo
de primavera radiante.

Viste salir sin Corona
en busca de un Altozano
a la que ofrece su Mano
cuando el Adviento se asoma.
Y viste como entre aromas
de gardenias se posaba
en su frente inmaculada
el amor que nos legaron
los que un día levantaron
tu planta sobre Triana.