Cuántas veces...


Cuántas veces, Reina mía,
he intentado, al escribir,
en mis letras describir
un texto que te explicara,
pero siempre mi porfía
se diluye en el papel,
en querer y no poder
explicar tu bella cara.

Cuántas veces, Flor del Sur,
me has mostrado tus secretos
en mil detalles coquetos
para estimular mí calma,
pero bien lo sabes tú,
que tu belleza me puede,
y escribirte no procede
porque me robas el alma.

Cuántas veces, Vieja Dama,
me has clavado el corazón
dejándome el aguijón
de tus abriles pastel,
y embelesado en tu llama
he buscado en mis adentros
cómo contar el encuentro
dejando en blanco el papel.

Cuántas veces, Reina Mora,
he prometido cantarte
de repente al encontrarte
de azahares coronada,
y cuando llega la hora
no soy capaz de expresar
lo que siente mi pensar
anclado en tu piel rosada.

Cuántas veces, mi Sultana,
en el olor del incienso
o entre volantes al viento
he bendecido mi suerte,
y al despuntar la mañana
y rozarme con tu brisa,
envuelta con tu sonrisa,
de nuevo he vuelto a quererte.

Cuántas veces, Sueño Eterno,
entre el frescor cuaresmal
traes de nuevo el ritual
a este loco enamorado,
convirtiéndome el invierno
en presagio de luz clara
y reencuentro de miradas
en un ocaso dorado.

Cuántas veces, Vida mía,
he querido agradecerte
lo que solamente el verte
significa para mí,
y mi pluma desvaría
entre poemas y prosa.
Tan sólo escribe una cosa:
sin ti, no puedo vivir.