La mañana


La mañana tiene olores
de raíces revividas
que buscan en su venida
la cuna de sus albores.
Una niñez de primores
guardada dentro del alma
es el bálsamo que calma,
aunque sea por unas horas,
la tierra que tanto añoras
y que en recuerdos desarmas.

La mañana trae corrales
de geranios y alhucemas
que convierten en poema
al barrio y a sus puntales.
Su luz resplandece cales
desde la Cava a Sant’ana,
y entre recuerdos y canas
un mediodía de mantillas
por el Zurraque y Castilla
cambia a tarde la mañana.

La mañana para el mundo.
La víspera ya es presente,
donde solamente sientes
el paso de los segundos.
No piensas en el rotundo
final del sueño que amas.
Y en tu corazón exclamas:
¡Es mañana de Esperanza,
es reencuentro, es añoranza,
es Viernes Santo en Triana!