Rosa de abril y mayo


Rosa de rosa vestida
que se nos presenta en Pascua,
convirtiéndose en el ascua
que da a la primavera vida.
Cuando la ves, escondida
en trinitario jardín,
te pierdes en el sinfín
del rosa de su vestido
para quedarte prendido
a los pies del camarín.

Porque el rosal de su Cara
eclipsa todo aderezo,
y todo queda en el rezo
que desde el alma declaras.
Cuando ante Ella, te paras
y contemplas su finura,
al borde de la locura
rezas por no gritar: ¡Guapa!
Que es lo que en tu mente escapa
cuando observas su figura.

Rosa, que de rosa vistes
salesiana primavera,
que aún tiene el olor a cera
de lo que en tu palio fuiste.
Soñándote cuando hiciste
el Sábado más hermoso
vuelve a mi recuerdo el gozo
de verte en la noche andando
y a tus costeros, dejando,
la gloria de tu sollozo.