Judería de mayo


Cuando mayo pone luces
de atardeceres celestes
que se posan al oeste
con su luz crepuscular,
sale entre el perfume dulce
de un jazmín de Judería
la Virgen de la Alegría
sobre itinerante altar.

La estrechez del caserío
la va arropando entre cales
que, perfiles celestiales,
iluminan de esplendor,
y cuando resuena el trío
de la marcha que le tocan,
con más gracia, se coloca,
en su brazo el Redentor.

La noche busca su Cara
cuando entre luces, de vuelta,
la luna queda disuelta
a sus pies en plata fina.
El destello de luz clara
de su ráfaga, entre cera,
llena de Alegría la espera
cuando ilumina la esquina.