Sueño de Viernes


Se me llenó de Carey
el sueño junto a tu lado:
con tus andares de ley
y tu figura de Rey
de hermoso lirio tronchado.

Regaste de divinidad
a la trianera tarde,
e inundaste de bondad
y sumisa majestad
a la noche de azahares.

De lirios se convertía
el camino que pisabas,
y el aire se retorcía
con las dulces melodías
de cornetas afinadas.

Las estrellas te ponían
el fondo más deseado,
adornando de poesía
a la dulce travesía
de tu caminar doblado.

El sueño quedó impregnado
de Viernes camaronero,
con el caminar cansado,
firme, largo y asentado
del mejor de los trianeros.