Soñando un raso


Ya era Viernes de Dolores
en el Puerto Jabonero
cuando convertías en Cielo
el paso, con tus primores.
Antes, con manos de amores,
la blonda resplandecía
en tocados de armonía
para que luzca tu Cara
como una Rosa temprana
y eclipses la luz del día.

Ya era Viernes de Dolores,
y tras el rezo trianero
de tu Salve desde el suelo
subiste llena de olores.
No necesitaste flores,
y en el aire se intuían
quienes llegado su día
tu Luz perpetua buscaran
y en el silencio ayudaban
a realizar tu subida.

Ya era Viernes de Dolores
en este suelo alfarero
donde soñando yo espero
tus rasos cautivadores.
Rasos que son defensores
de tu Pureza, María,
y que en filas de poesía
por las calles desparraman
su trianera y sevillana
particular travesía.