Mi "Madrugá"


Mi Madrugá huele a incienso
y a ramitos de azahar
que, en antifaz de ruan,
quedan sus aromas presos.
Por sus ojales, el beso,
que el lirio pone a la brisa
se penetra y se desliza
con la llama de unas filas
que ciñendo esparto enfilan
sus pasos, con pausa y prisa.

Mi Madrugá sabe al fresco
que el rocío en Atrio derrama,
y al fervorín que proclama
memoria de unos ancestros.
Con aire trovadoresco
una voz entre las cales
antes de que unos portales
abran al aire su luz,
pone en camino una Cruz
que entre una saeta sale.

Mi Madrugá suena a tres
golpes secos de martillo
y a gotas que en un pasillo
la cera deja caer.
Cera que pisa después
un Inmaculado Llanto,
y antes de que llegue el canto
en el alba, de vencejos,
quedan presos los reflejos
del celeste de su manto.