La próxima


Cuando de nuevo te vea
luciendo tu piel suave
tendré en mis manos la llave
que abre mi panacea.
Serás bendita jalea
que a mis tristezas espanta,
y la tierra que amamanta
mis sentimientos perdidos
estará dando latidos
en otra Semana Santa.

Cuando de nuevo te asomes
con tu nacarada cara,
llenarás con tu luz clara
los geranios en balcones.
Los que perfuman borlones
de un palio cuando los roza
y entre las cales emboza
la Gloria entre bambalinas
de un resplandor, que aproxima,
una cera que solloza.

La próxima vez que luzcas
tu esplendor sobre los cielos
te recomerán los celos
a jirones, tu arrogancia.
Cuando observes la elegancia
que hasta con tu luz se atreve
y con su cadencia leve
sobre los pies, cimbreante,
eclipsará tu semblante
¡Ay Luna de Parasceve!