Esperarte


Alguien dijo la verdad,
cuando ante un gozo tan breve
te dijo que más que llegues,
prefiere oírte llegar…
Para en Cuaresma, soñar,
con mañanas de flor nueva
que luego la tarde lleva
prendida en las devociones
y que la noche, a jirones,
marchitará con su cera.

El tiempo se le termina
a Sevilla cuando alcanza
una luz en su semblanza
que más que ver, se adivina.
Y al aire buscan espinas
vencejos de primavera
que esgrimen por las aceras
la fragancia y el sabor
de unos naranjos en flor
perfumándonos la espera.

Llegas siempre deseada,
pero no sé si tocarte
o quedarme en esperarte
y mantenerte soñada.
No quiero que se deshaga
la espera de tus primores,
porque es que en amores,
como alguien ya cantara,
unas caricias soñadas
serán siempre las mejores.