Soneto de Carey


Aún no habías cumplido los trescientos
cuando mi andar errante te encontrara.
Quedó ya para siempre en tu Cara,
buscando día a día sentimientos.

Tú limpias mis miserias con tu aliento
y llenas mi camino de luz clara
con la Verdad, que un día proclamaras,
y sigues proclamando en tu encuentro.

Más de sesenta lustros enseñando
tu Dulce Sumisión, que se proclama,
en el compás que dejas caminando

cuando los lirios, surcan tu peana,
y aroma de carey vas derramando
sobre los corazones de Triana.