Segunda tarde


La tarde se presenta sosegada
en la segunda cita que te ofreces.
En ella, en su luz, quedan las preces
directas en la Luz de tu mirada.

La luz se muestra en Ti más reposada.
El nardo que da olor, aún más florece.
El beso hacia tu mano, ya decrece
y es mucho más pausada su llegada.

Ocaso recordando azahares
en tarde con sabor a despedida,
soñando en otro Adviento, días iguales

para, otra vez, dejarte en tu plañida
las penas y miserias que Tú sabes
curar en esta tarde que me miras.