Brisa


Tierna nana es tu mecida
con el sol de la mañana
que llena de filigranas
tu dulce Cara afligida.
Y la gitana plañida
de tu desconsuelo andante,
no hay corazón que la aguante
serenamente en tu encuentro
sin un vuelco en sus adentros
cuando te tiene delante.

Eres lucero del cielo
que va dando buenos días
a los calés que a porfía
te van cantando su Credo.
El que lanzan como anzuelo
en desgarradas saetas
con las que el aire se agrieta
rozando tus bambalinas
que aunque con gracia caminan
parece que queden quietas.

Eres aroma de menta
del Viernes de amanecida
cuando azucenas dormidas
desde una torre despiertan.
Desde lo alto, se alertan
al ver por las callejuelas
el garbo de una Mozuela
que su llanto va entregando
y en su andar va derramando
olor a clavo y canela.