Viernes en San Lorenzo


Afluentes de mil colores
vienen buscando su río,
y el sosiego al desvarío
que provocan sinsabores.
Allí, todos los dolores
que la vida nos depara,
al postrarse ante su Cara,
se olvidan en su esplendor
y en un beso con amor
que quedará en su pisada.

A un Cisquero en San Lorenzo,
Hijo de Dios y María,
todos los viernes, de día,
le llega un gentío diverso.
Gentes que buscan el denso
alivio de su Mirada
para salir confortada
en un emotivo adiós,
al ver al Hijo de Dios
ofreciendo su zancada.

Y los puntos cardinales
de esta tierra de María
acuden cual profecía
con trajes o delantales.
Allí, todos son iguales,
y expresan así su fe,
donde no vale el saber,
ni el dinero, ni la raza;
sólo vale la esperanza
de sentir su Gran Poder.