Primitiva Madrugada


La Cruz abre en la noche más deseada
rasgada melodía en su saeta,
e incensarios, ungidos por navetas,
dan nubes de azahares perfumadas.

Se envuelve la oscura madrugada
de luna que se asoma indiscreta
mostrándose, profunda y completa
sobre la fresca brisa derramada.

Ruanes se abren paso con luz clara
desde ceras que nacen en cinturas.
Otra cera, dará luz a su Cara.

El carey castiga en su andadura.
Tras Él, la catedral iluminada
que en la noche, custodia su Dulzura.