Torre


Giganta de azucenas
que su sombra derrama
de exuberante dama
por toda la ciudad,
dejando por docenas
estampas retenidas
en miradas perdidas
en tan bello alminar.

Memoria del ausente
que fija su regreso
en un reencuentro preso
prendido en la memoria,
esperando el clemente
repique de campanas
de una alegre mañana
a los pies de su gloria.

Vigía silenciosa
de un blanco caserío
y un caudaloso río
que vuelve su mirada,
para ver la graciosa
hechura de su talle
asomando en un valle
de aguas extasiadas.

Recorte que en el alba
de un cielo suspendido
inunda de sentido
el vivir junto a ti.
Y en el ocaso malva
de aljarafeño corte,
ese mismo recorte,
lo mismo hace sentir.