Reflejos de Viernes


El raso que pone brillo
a una tarde reposada
con ecos de madrugada
sobre un puente de esplendor,
lleva un caminar sencillo
andando siempre de frente
mientras en su espalda siente
la despedida del sol.

El raso que queda preso
en un cielo por Rioja
cuando a éste se le antoja
tomar el mismo color,
va dejando igual que un verso
su cadencia dibujada
reflejando en las fachadas
su trianero sabor.

El raso que en Catedral
pierde ruido de tambores
y refleja sus colores
en plata fina de Altar,
tiene sonido a metal
de un llamador que hasta duele,
y a Puente de Barcas huele
por el mármol su pisar.

El raso que busca orilla
cuando la noche cerrada
se va mostrando cansada
en cirios sobre el cuadril,
viene lleno de Sevilla
bajo una luna de vuelta
que al mirarlo, queda envuelta,
en los brillos de su añil.