Pastora de mayo


Cuando mayea Sevilla
envuelta en golondrinas
y el jazmín va embriagando
primaverales horas,
pasea por sus calles
vestida de Pastora
la Belleza que queda
prendida en las retinas.
En un convento blanco,
de una grey capuchina,
sombreado por muralla
que una historia atesora,
un ocaso candente
con luz embriagadora
reposa cual si fuese
dorada bambalina.
Su luz le da a la Luz,
matices nacarados,
y su Perfil derrama
en la lenta andadura
el rayo que oscurece
el color de la tarde.
Y a la vuelta, la noche,
con su manto estrellado,
su oscura condición
alivia en su Blancura
antes de que su vuelo,
en su nido se guarde.