Marinera


No tiene mar en su orilla
y es marinera de siempre,
por eso tiene su puente
para cruzar a  Sevilla.
En él hay una Capilla
con una Virgen de mar,
donde el trianero, un rezar,
deja preso en sus cristales
aprendido en los corrales
que el tiempo quiso olvidar.

No tiene espuma de mar
pero sí tiene cucaña,
donde por julio se baña
a orillas de su Velá.
Por su piel brota la sal
que trae el río en su corriente.
Y la que tiene su gente
mamada en gitana cuna
pone cantes a una luna
que despide a un sol hiriente.

No tiene barcos veleros
pero tiene Capitana,
que un Viernes por la mañana
vuelve en busca de su fuero.
Un viento camaronero
trae su navío por el puente,
y la celestial corriente
que deja su caminar
abre una Cava en canal
con piropos de su gente.