Pasacalle de Jueves


Roma se asoma en Sevilla
el Jueves cuando tardea,
con redoble de tambores
que hacen eco en azoteas
donde se posa el ocaso
para ver una marea
de plumas que en su desfile
el viento las balancea.
Antes que caiga la noche,
la Resolana se queda
contándose los minutos
igual que un reloj de arena,
para que vuelva la tropa
que poco a poco se aleja
por las murallas de Híspalis
pregonando con cornetas
que en cuanto salga la luna,
la primera luna llena,
Cristo pisará este suelo
para escuchar su Sentencia,
y que ellos, al contrario
de lo que a algunos parezca,
saldrán para defenderlo
y escoltarlo en su grandeza,
desoyendo en esa noche
las órdenes de su Cesar
para convertir sus lanzas
en repiques de cornetas.
Se van con su pasacalle…
¡Qué larga se hace la espera!
Mientras, visitan a enfermos
y al que todo lo remedia,
que con su Cruz en los hombros
su Gran Poder les entrega,
se van viendo reflejados
en las retinas que encuentran
brillantes, en el camino,
que envidia quien los contempla.
¡Ya vienen, se les escucha!
¡Ya asoman, ya están muy cerca!
¡Por ahí viene la Centuria!
¡La de Sevilla, la de Ella;
que en sevillano es: Bonita,
y en latín, es: Macarena!