Martes de Pasión


La mañana luz me trae
y Atrio de puertas abiertas,
por donde asoma dispuesta
una Cara que me atrae.
Allí mi corazón se abstrae
de lo que a Ella rodea,
y cuando ya te recreas,
te das cuenta que le falta
plata y cera ante sus Plantas
y calle que la piropea.

La noche trae sombra y dolores
de un Nazareno abatido,
que alumbran como testigos
los cirios de sus faroles.
Él desliza sus primores
para posarse en su Paso,
soñando con el ocaso
que se parará en su espalda
cuando buscando Giralda
vaya escoltado de rasos.

Mañana y noche del tiempo
que el gozo nos va acercando,
entre aromas esperando
el parto desde los templos.
Luz y sombra en ese lento
andar de una cofradía,
que llenará en esos días
Sevilla de primavera
y rezará a su manera
a Jesucristo y María.