Barrio


Desde que despunta el día
se va llenando de gente
el barrio, que en el ambiente
tiene olor a cofradía.
Las casas son sacristías
donde las albas planchadas
y con mimo almidonadas
visten ilusión y fe
entre el aroma a café
y un sol de cal en fachadas.

Un redoblar de tambores
va subiendo de volumen
conforme la calle sube
rodeado de clamores.
En la puerta, los fervores,
se reparten por igual
en un Cristo que se va
y una Virgen que lo sigue
mientras un cielo de abriles
deja su luz derramar.

El barrio toma camino;
luce sus mejores galas
y con su presencia avala
el motivo y el destino.
Y desde el Cerro que vino
toman Campana, Carrera
y una Catedral que espera
fundirlos con un abrazo
para bendecir los pasos
que traen… y que les quedan.