Noviembre en la memoria


En el recuerdo quedaste,
y tres quintillas te ofrezco.
Quiero en ellas confesarte,
ahora que el tiempo es distante,
lo que me trajo tu encuentro.

No sé lo que te tocaban,
ni sé como olía el incienso.
No sé cuantos te miraban;
ni sé que Santos llevabas;
ni sé que flor te pusieron…

Solo sé que te paraste
llegando a Antonio Susillo,
y con tu Cara borraste
el reflejo destellante
del brillo de tus zarcillos.