Recuerdos de Santa Rosalía


Entrando en Capuchinas
notaba tu presencia;
la misma de la ausencia
en Plaza sin igual,
y ya por las esquinas
se percibía el reguero
que en busca de un Cisquero
llevaba un caminar.

Allí tu cercanía
en medio del barroco
le dio a tu torso roto
aún más realidad,
y tu zancada fría
se vio más pronunciada,
quizás más entregada;
más llena de Verdad.

Te tenía en mis paseos
que en las mañanas frescas
de domingos y fiestas
le ofrezco a tu ciudad,
y allí entre abaniqueos
de devotas al uso
me hallé menos confuso
mirando tu Bondad.

Y antes de marcharme
pedía a tu Traspaso
diera fuerza a mis pasos
y que pudiese dar,
sin caer en el desarme,
la vuelta a tu Figura
y tras tu espalda pura
besar tu caminar.