Relator


Llegaste por Relator
y se iluminó la calle.
Tan sólo con tu esplendor
quedó quieto hasta el olor
del incienso al perfumarte.

Llegaste por Relator
y musité un Dios Te Salve,
abstraído en tu perfil
de anacardo marfil
como perlas de los mares.

Llegaste por Relator
y el Niño te sonreía,
mientras los Santos rezaban
y a tus plantas aclamaban
la Pureza de María.

Llegaste por Relator
y la cal se iluminaba.
No fue la cera que ardía,
fue la luz que desprendía
tu Cara por las fachadas.

Te fuiste por Relator
y se me paró la vida,
cuando me quedé en tu manto
que, lento se iba alejando
con musicales mecidas.