María Luisa


La luz de la primavera
a tu belleza transforma
y en ella encuentro la horma
de mi añoranza perdida,
y mi memoria viajera
de recuerdos uniforma
las brisas que dieron forma
a aquella niñez cumplida.

Paseos buscando sombra
por laberinto florido
con bolsa de pan partido
para un estanque dorado,
pisando la bella alfombra
de un suelo de hojas vestido
entre el alegre chirrido
por cigarras entonado.

Encuentros con blanca nube
de plumajes de palomas
que en pequeñas manos toman
arvejones ofrecidos,
y montañeros que suben
un Gurugú hasta su loma
y desde arriba se asoman
a ver un caudal fluido.

Y entre el vergel de tu suelo
florece una bella plaza
que tiene como coraza
espejo de agua estancada,
con torres rozando un cielo
que con sus brillos traspasan
cerámicas que entrelazan
su media luna formada.