Romance de Sol


Es que Sol no es una calle,
Sol es, lo que queda en ella
cuando un sábado del año
la llenas con tu presencia.
Con tu perfil de finura,
con tu semblante de Reina,
con tu radiante dulzura,
con tu llanto de clemencia.
Porque para el sevillano eres
su última Esperanza Eterna;
la última donde agarrarse
cada año en primavera.
Y antes que la gloria acabe
en camino de ida y vuelta
hacia el mayor templo gótico
que en esta tierra se hiciera
por aquellos que en su día
por locos quedar quisieran,
gocemos de tu llegada
con mecida fina y lenta
cuando se queda la brisa
en tu perfil de Doncella
y la luna se perfuma
en tu aroma de azucena.
Entonces, bajo tus plantas,
la vida se queda quieta.
y sólo queda tu Cara;
sólo tu Esperanza queda…
Y ya Sol, no es una calle,
sino lo que queda en ella
cuando tu paso de palio
poquito a poco se aleja.