Aroma


Tras un frío y largo invierno,
aunque sin lluvia caída,
deseaba la venida
de tu aroma fresco y tierno.
El que traes con nuevo terno
cada año a mis sentidos…
Es como el dulce tañido
de una campana que llama
a despertar de la trama
de unos grises recorridos.

Fue ayer, en la Macarena,
cuando noté tu fragancia,
y acortando la distancia
contemplé tu bella escena.
En perfumada colmena
abrías tu blanco manto
soltando al aire tu encanto
de aromas primaverales
que penetraban portales
cual pregón de un bello canto.

Bendita fragancia tuya,
la que cada primavera
florece por las aceras
como un ferviente aleluya.
La que Sevilla hace suya
como parte del atrezo
y principal aderezo
para encontrarse a sí misma
y mirarse desde el prisma
de su historia envuelta en rezos.

Bienvenida siempre tú,
flor del naranjo silente,
que perfumas el ambiente
de esta Sultana del Sur.
La que se mira en la Cruz
al llegar la primavera.
La que está en la dulce espera
en sus cuaresmales días
ansiosa de cofradías
que la cubran con su cera.