Cruz de Carey


No tuvieron más remedio;
porque no sabían que hacer…
Al ver su Dulce Semblante
una y otra vez delante
el deseo empezó a crecer.

¿Qué podemos ofrecerle?
¿Qué se puede hacer por Él?
¿Qué hacemos que no le sobre
y a la vez no desentone
con esa Cara de miel?

Y pensando en esa ofrenda
a alguien se le ocurrió:
carey por su Cara de nácar,
y por sus manos, la plata,
podría ser lo mejor.

¿Pero con eso qué hacemos?
otro hermano preguntó...
Son materiales nobles,
más siempre parecerán pobres
ante su Cara de amor.

¡Pues hagámosle una Cruz…!
Ésa será nuestra ofrenda,
para aliviar, si podemos,
el andar del Nazareno
y que así se nos entienda.

Y desde aquel día Jesús
tiene de Carey su Cruz
por amor y por esmero

de los que siempre rezaron
y siempre se encomendaron
al mejor de los trianeros.