Mantos


Qué importa que manto lleves
para vestirte de Reina,
si al final nuestras miradas
quedarán embelezadas
con tu fragancia materna.

Qué importa que se te ponga
el manto camaronero,
si inundarás de igual forma
los sentimientos y alcobas
de tu barrio macareno.

Qué importa, Señora mía,
que se elija el de tisú,
si al final por Resolana
con el sol de la mañana
no habrá nadie como Tú.

Que importa que te coloquen
el de la Coronación,
si al llegar a la Campana
sólo se verá tu Cara:
la de la Madre de Dios.

¡Qué importa, Esperanza nuestra,
el manto, el cielo y la luna!
Si al salir por esa puerta
sólo el pregonero acierta:
¡Pero como Tú, ninguna!