Veinticinco Rosarios de SôL


Veinticinco días rezados
con cornetas y tambores,
para ir llenando de flores
el camino callejeado
que bajo un cielo azulado
cada otoño Tú iluminas.
Cinco lustros por esquinas
del Barrio de San Julián,
pregonando en el andar
que tu Rostro de aproxima.

Veinticinco ecos abiertos
al aire en clásicos sones,
reflejando en los rincones
brillos de cascos cubiertos
de plumas que con el viento
al mes de octubre saludan.
Cinco lustros como espuma
de la proa de un navío,
que antes que lleguen los fríos
en un Rosario se arruma.

Y veinticinco paseos
desde una ojiva plateada,
anunciando la llegada
en atardecer burdeos
de Ella, que entre coqueteos
lleva a Jesús en sus brazos.
Cinco lustros de un ocaso
anunciándole a Sevilla,
que otra vez por su piel brilla
la Patrona de San Marcos.