Como en casa


Desde siempre existió química,
pues se dejan de querer,
y siempre tienden la mano
al que la quiera coger.
Humildad con mucha clase
siempre hacia mí demostraron,
con humor fino y señero
digno de buen sevillano.
Por la Costanilla paran,
y hay un jueves en el mes,
que en un marco incomparable
le dan riendas a su fe.
La fe de la buena gente;
la de comer y beber;
la de la charla cofrade;
la de reír a doquier;
la de azotea fresquita;
la de tinto y don José;
la de un chino chantajeado;
la de tortilla y bistec;
la de buen jamón y queso;
la de ¿qué más quiere usted?
la de contraguías graciosos
y ruanes con caché.
Muchas gracias por mí parte;
como en casa me encontré,
siempre me ha pasado eso,
desde la primera vez
que a la gente isidoriana
tuve la suerte de ver.