Cumpleaños


Un año que estos rincones
con su alma derramada
llevan tecleando en la red
con versos para su amada.
Un año que se vinieron
desde allí, Desde La Cava,
donde ya llevaban tres
cantando a la Vieja Dama
sin pedirle nada a cambio:
sólo su luz encantada.
Un año, que aquella cuna
cibernética, inventada,
la cambié de dirección,
como hizo tanta Cava,
huyendo de un vil casero
que por ella especulaba,
y oyendo algunos insultos
de una lengua envenenada
que detrás de la cortina
maldecía que me mudara
mientras que algunos ocupas
los muebles a mí robaban.
Ya pasó. Hoy en mi piso,
con Rincones en el alma,
voy colocando mis muebles
donde me va dando gana,
y en la puerta, un cartelito,
he puesto con letras claras
con mi nombre y apellido
para que el que dé en la aldaba
sepa quien le abrirá
si es que no trae tapada
la cara, y yo la vea,
por la mirilla, bien clara.
No es lo mismo que Triana.
No es lo mismo que la Cava.
Pero no tengo puntales,
ni goteras, ni robadas
son mis cosas por ocupas
que en el corral se colaban.
Y también, estas vecinas,
están mejor educadas,
y si tienen una queja
te la dicen por la cara…
Además, una de ellas,
la que veo por las mañanas
cuando por el pan me acerco
cerca de la Resolana,
un día ríe, y otro llora,
pero todos los días clava
los dardos de su hermosura
en Rincones en el alma.
Así que ya sabe usted:
aquí tiene usted su casa.
Tan sólo le pido a Dios
salud para disfrutarla.