Canícula


Es el calor del verano
el mejor acompañante
para ponerle semblante
a la que es tarde soñada,
y aunque parezca temprano,
no me pasa un solo día
sin soñar la cofradía
agarrado a mi almohada.

Y después de haber pasado
cerca de cuarenta años
andando por los peldaños
de sus formas y maneras…
Después de ser criticado,
casi siempre incomprendido,
pero nunca dolorido
ha tocado coger cera.

Y ha sido en ésta canícula
de rebobinar la mente
cuando más claro en la frente
la vida me lo ha dispuesto,
ya que harto de películas
y rumores a descanso;
dichos siempre por un ganso,
busco con Ella el encuentro.

Así que va siendo hora
de relajar mi flechazo
para pegarme el gustazo
de iluminar su camino,
y de la tarde a la aurora
sentirla como camina
mientras mi cirio ilumina
a Triana por destino.