Sobran siete mil


Yo lo sé, señor Alcalde,
que siete mil sillas sobran
de gente que poco obran,
y que la sangre le arde
cuando contempla que en balde
sus esfuerzos se diluyen,
y que poco contribuyen
todos los que le castigan:
que cuando el poder consigan
sentarán a más gandules.

Yo lo sé, Fiestas Mayores,
que ya no cabe más gente,
que muy tranquila se siente
pasando de sus labores
y arrascando sus picores
viendo que la vida pasa,
mientras otros en la masa
echan horas y más horas
aguantando las demoras
que ellos dejan con su guasa.

Yo lo sé, mi Ayuntamiento,
que sobran siete mil fantasmas;
y la mitad cataplasmas,
que ni ocupan sus asientos
y pasan del seguimiento
que su puesto les obliga,
y también de las fatigas
de los que en fila transitan
mientras que ellos dormitan
tocándose sus barrigas.

Pero lo que no concibo
es lo que tendrá que ver
con éste mal proceder
el Consejo y sus amigos…
Porque si bajo el abrigo
del pesebre partidista
hay siete mil enchufistas
cobrando un trabajo nulo,
los manda a tomar por culo,
y no sea tan legalista.