Entre Rosarios


Entre Rosarios andaba
en unos brazos dormido
un Niño que era testigo
de una Madre que esperaba
a Otra que en Gloria llegaba
acurrucando su sueño,
para mostrarle, risueño,
su perfil lleno de encanto
y así aliviar el llanto
de la que espera al Pequeño.

Entre Rosarios rezaba
aquel que sudara Sangre
entre olivos una tarde
que el cielo de sol bañaba
y en Sevilla derramaba
un Cáliz de Redención,
que comienza su Pasión
en un Arco de Sentencia
que espera con impaciencia
a un Rosario de los dos.

Entre Rosarios cumplía
cuarenta y cinco decenios
la historia que desde un gremio
de armadores nacería
proclamado que María
es Madre de Dios y nuestra…
Una, se posó en la puerta
entre sones macarenos;
la Otra, con llanto sereno,
ofrecía su Casa abierta.