A solas contigo


Antes de que te despierten
trajines de forasteros
con un guía pinturero
que de tu encanto diserte…
Antes, prefiero yo verte.
Cuando el alba recién sale
busco el silencio en tus cales,
en el agua de tus fuentes,
y huyendo de ruido y gente
me pierdo entre tus portales.

Busco por el alba fresco
cómo saciar mis sentidos
desde el olfato al oído
en tu perfil arabesco.
En tu manantial refresco
mi sed de sevillanía
para comenzar el día
agarrado a mi pasado
tan puro y enrevesado
como es tu Judería.

Y busco por Doña Elvira
el silencio reposado
entre un suelo sombreado
mientras su fuente respira.
Fuente que sueña y delira
con algún beso de amor
que entre jazmines en flor
alguien le ofreció a su amada
en la noche ya acabada
por un estrenado sol.

Y por tu piel empedrada
desemboco mis andanzas
en una bella Alianza
donde mi paseo se acaba.
Allí encuentro una Alcazaba
que desemboca a las plantas
de una torre que levanta
la esbeltez de su figura
entre un cielo que conjura
sus hechuras de Giganta.


Sueño de infancia


Soñé noche estrellada de jazmines
sobre enea de sillas en albero
con un sabor de aliño tomatero
y el búcaro fresquito de aquel cine.

Soñé tarde regada en adoquines
provocando el envite de un manguero
que sonreía, al grito de: “¡agua quiero!
refrescando alboroto de alevines.

Soñé puertas abiertas con cortinas.
Soñé geranio y menta en las ventanas.
Soñé morera fresca en una esquina.

Soñé avellanas verdes de Santa´na.
Soñé baños de río por Chapina.
Soñé dormir soñando con Triana.



Judería de Mayo


Cuando mayo pone luces
de atardeceres celestes
posándose en el oeste
con su luz crepuscular,
sale entre el perfume dulce
de jazmín de Judería
la Virgen de la Alegría
sobre itinerante altar.

La estrechez del caserío
la va arropando entre cales
que perfiles celestiales
iluminan de esplendor,
y cuando resuena el trío
de la marcha que le tocan
con más gracia se coloca
en su brazo el Redentor.

La noche busca su Cara
cuando entre luces, de vuelta,
la luna queda disuelta
a sus pies en plata fina,
y el destello de luz clara
de su ráfaga entre cera
llena de Alegría la espera
cuando ilumina la esquina.


Aroma de Santa Inés


Parada de sabores
con silencios ocultos
en laborioso culto
que alegra el paladar;
el cielo con olores
de pestiños y almendras
será lo que te encuentras
si cruzas su Compás.

Olvidarás ruidos
de un trasiego molesto
cuando te encuentres dentro
de un Atrio olor a miel,
y soñará tu oído
trinos de amaneceres
junto a Maese Pérez
y María Coronel.

Un torno te recibe
con lista de manjares
hechos entre cantares
con gracia de sus manos.
Y mientras te decides,
recreas los sentidos
que quedarán ungidos
por la luz del rellano.

Una voz en la calma
con un “Ave María”
en vez de buenos días
recibe los llegares…
Rincones en el alma
que por Sevilla anidan
y en Santa Inés, la vida,
te llenan de manjares.


Rosa de abril y mayo


Rosa de rosa vestida
que se nos presenta en Pascua,
convirtiéndose en el ascua
que da a la primavera vida.
Cuando la ves, escondida
en trinitario jardín,
te pierdes en el sinfín
del rosa de su vestido
para quedarte prendido
a los pies del camarín.

Porque el rosal de su Cara
eclipsa todo aderezo,
y todo queda en el rezo
que desde el alma declaras.
Cuando ante Ella, te paras
y contemplas su finura,
al borde de la locura
rezas por no gritar: ¡Guapa!
Que es lo que en tu mente escapa
cuando observas su figura.

Rosa, que de rosa vistes
salesiana primavera,
que aún tiene el olor a cera
de lo que en tu palio fuiste.
Soñándote cuando hiciste
el Sábado más hermoso
vuelve a mi recuerdo el gozo
de verte por Sol andando
y en tus costeros dejando
la gloria de tu sollozo.


Efímero sueño


Portada de la gloria
de cuatro bien bailás
mirándola a la cara
y oliéndola al cruzar,
sintiéndote su sombra
y acariciando el talle
de filigrana suave
que marca su compás.

Sabor de manzanilla
de sanluqueñas cepas
que río arriba trepan
cual barco colonial.
Efímera Sevilla
de luz y de alegría
con cantes a porfía
llenando su Real.

Albero alcalareño
en ruedo maestrante
a orillas del río grande
dispuesto al ritual,
de convertir el sueño
ante el silente ambiente
de un natural de frente
en una realidad.

Sevilla en primavera
mocita engalanada
que su gracia derrama
enamorando a aquel,
que la quiera de veras
dejando los sentidos
abiertos y rendidos
sin preguntar por qué.


Si me pierdo, que me busquen...


…En Portada de colores,
que es la que hay que cruzar
para pisar un Real
lleno de lunar y flores.
Allí, bailan mis amores
bajo un cielo que, de añil
se asoma por el pretil
de un balcón de farolillos
que le ponen luz y brillo
a Sevilla por abril.

…En un tendido maestrante,
que es el que hay que ocupar
para poder disfrutar
con un toreo elegante.
Allí, el natural desplante
sobre un amarillo albero
embarcará con salero
en una muleta grana
como musa sevillana
todo el silencio de un ruedo.

…Con una copa de vino,
con la que hay que brindar
en paz y cordialidad
junto con tu convecino.
Allí acaba mi camino,
marcando una sevillana
y buscando la bocana
que ella ofrece en su cintura
cuando cruza su figura
de volantes de gitana.


Ventana de luces


Por su espalda se pasea,
desde el alba hasta el ocaso,
la luz, que añora sus pasos
un Jueves cuando marcea.
O cuando abril petalea
aromas que al aire fluyen.
Pero esa luz, se diluye,
recogida en su aposento
cuando Él busca el encuentro
de un silencio que lo arrulle.

Por un barroco jardín
Sevilla ha puesto la luz
para que alumbre la Cruz
de la Luz de un camarín.
Es de plata, y es el fin
de fe Divina y Humana.
La luz, cruza la ventana
y en su hermosura se posa
buscando el aroma a rosas
que de su perfil emana.

Cuando se oculta la luz
por aljarafeña loma
la Luz, al patio se asoma
por la espalda de Jesús.
Se refleja en la quietud
de fuente de agua estancada…
Es Luz, en la madrugada,
que eclipsa a la luz del alba
que sólo sueña en su espalda
por el día quedar posada.


Marinera


No tiene mar en su orilla
y es marinera de siempre,
por eso tiene su puente
para cruzar a  Sevilla.
En él hay una Capilla
con una Virgen de mar,
donde el trianero, un rezar,
deja preso en sus cristales
aprendido en los corrales
que el tiempo quiso olvidar.

No tiene espuma de mar
pero sí tiene cucaña,
donde por julio se baña
a orillas de su Velá.
Por su piel brota la sal
que trae el río en su corriente.
Y la que tiene su gente
mamada en gitana cuna
pone cantes a una luna
que despide a un sol hiriente.

No tiene barcos veleros
pero tiene Capitana,
que un Viernes por la mañana
vuelve en busca de su fuero.
Un viento camaronero
trae su navío por el puente,
y la celestial corriente
que deja su caminar
abre una Cava en canal
con piropos de su gente.


Sentir de Pascua


Mi Pascua sabe a lirios
por manos entregados
a todo el que ha llegado
buscando su mirada,
y allí entiende el delirio
que en Él tiene su gente
cuando sublimemente
su alma es atrapada.

Mi Pascua huele a rosas
que nacen sin espinas
y adornan las esquinas
de un palio sin igual,
en él su Gracia posa
la Dueña de las flores
y de quien con amores
la flor te entregará.

Mi Pascua es de jacinto
y cera derramada;
de cruces de miradas
y Mano que besar.
Mi Pascua es laberinto
de amores y sentires
que trae los abriles
que toca recordar.


Paréntesis


Cerraré unos días los rincones
para darle sentido a mi vida.
Buscaré por mi alma la perdida
infancia que encuentro en sus arcones.

Ahora sí que llegan los pregones
que dejan nuestras almas abatidas.
Tan íntimos, como la luz mecida
que llenará retinas de emociones.

El bloguero lo siente, pero anda
durante esta semana con su amada.
Ella en su corazón, es la que manda,

cuando de primavera perfumada
sus versos a escondidas le demanda
a cambio de belleza derramada.


Soñando un raso


Ya era Viernes de Dolores
en el Puerto Jabonero
cuando convertías en Cielo
el paso, con tus primores.
Antes, con manos de amores,
la blonda resplandecía
en tocados de armonía
para que luzca tu Cara
como una Rosa temprana
y eclipses la luz del día.

Ya era Viernes de Dolores,
y tras el rezo trianero
de tu Salve desde el suelo
subiste llena de olores.
No necesitaste flores,
y en el aire se intuían
quienes llegado su día
tu Luz perpetua buscaran
y en el silencio ayudaban
a realizar tu subida.

Ya era Viernes de Dolores
en este suelo alfarero
donde soñando yo espero
tus rasos cautivadores.
Rasos que son defensores
de tu Pureza, María,
y que en filas de poesía
por las calles desparraman
su trianera y sevillana
particular travesía.


Martes de Pasión


La mañana luz me trae
y Atrio de puertas abiertas,
por donde asoma dispuesta
una Cara que me atrae.
Allí mi corazón se abstrae
de lo que a Ella rodea,
y cuando ya te recreas,
te das cuenta que le falta
plata y cera ante sus Plantas
y calle que la piropea.

La noche trae sombra y dolores
de un Nazareno abatido,
que alumbran como testigos
los cirios de sus faroles.
Él desliza sus primores
para posarse en su Paso,
soñando con el ocaso
que se parará en su espalda
cuando buscando Giralda
vaya escoltado de rasos.

Mañana y noche del tiempo
que el gozo nos va acercando,
entre aromas esperando
el parto desde los templos.
Luz y sombra en ese lento
andar de una cofradía,
que llenará en esos días
Sevilla de primavera
y rezará a su manera
a Jesucristo y María.


Recuerdos de Madrugá


Mi Madrugá huele a incienso
y a ramitos de azahar,
que en antifaz de ruan
quedan sus aromas presos.
Por sus ojales, el beso,
que el lirio pone a la brisa
se penetra y se desliza
con la llama de unas filas
que ciñendo esparto enfilan
sus pasos, con pausa y prisa.

Mi Madrugá sabe al fresco
que el rocío en Atrio derrama,
y al fervorín que proclama
memoria de unos ancestros.
Con aire trovadoresco
una voz entre las cales
antes de que unos portales
abran al aire su luz,
pone en camino una Cruz
que entre una saeta sale.

Mi Madrugá suena a tres
golpes secos de martillo
y a gotas que en un pasillo
la cera deja caer.
Cera que pisa después
un Inmaculado Llanto,
y antes de que llegue el canto
en el alba, de vencejos,
quedan presos los reflejos
del celeste de su manto.